XXII Travesía de Los Monegros con Perros de Tiro

Con un mes de retraso, aquí va mi crónica sobre lo que fue este año la XXII Travesía de Los Monegros con Perros de Tiro, los días 6, 7 y ocho de diciembre. Los días de Monegros son para mí –y serán siempre- unos días especiales que me han traído buenos amigos, la posibilidad de aprender mucho más acerca del apasionante deporte del mushing y algo de esperanza perdida (nunca he conseguido mostrarme optimista respecto a la situación del mushing peninsular, a todos los niveles, y encontrar a gente con la que compartes punto de vista es siempre alentador).

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La Tavesía de Los Monegros perdió el año pasado el carácter de travesía sin que esto haya supuesto una pérdida de sus valores y esencia. En una acertada decisión que no obedece a caprichos sino a la necesidad de adaptarse a los tiempos que corren (ahí radica hoy en día, en parte, la supervivencia de una carrera de Media Distancia: en poder ser efectivos con un presupuesto reducido para el que patrocinadores y entidades colaboradoras ya no pueden soltar el dinero tan alegremente como antaño), la organización estableció una localidad base desde la que partieron todas las etapas excepto la segunda, evitando el enorme esfuerzo que suponía el traslado diario, de un pueblo a otro, de más de un centenar de personas, otro tanto de perros, y toda la infraestructura necesaria. El año pasado estuvimos en Peñalba y este año le tocó a Alcubierre, un pueblecito de cuatrocientos habitantes en la provincia de Huesca. Fue muy cómodo estar instalados en un camping, con una parcela para cada uno, aunque he de decir que ni durmiendo bajo cubierto he pasado nunca tanto frío. Quizá exagero, pero sí es cierto que hacía muchísimo tiempo que no pasaba tanto frío (no pude dormir ninguna noche), aunque la culpa es, en gran parte mía: salí de casa en ropa interior larga… y nada más.

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Por la mañana, antes de la salida de la primera etapa, el equipo veterinario de la carrera estuvo realizando los controles necesarios para asegurarse de que todos los perros participantes estaban en perfectas condiciones; la profesionalidad y el exhaustivo control del equipo veterinario de la carrera es admirable. A las 14h. empezaba la primera etapa, veinticinco kilómetros y cerca de cuatrocientos metros de desnivel, lo que por las horas y el cielo sin nubes resultó especialmente molestó para los perros de varios equipos, aunque la temperatura era perfecta. La etapa transcurría por caminos entre bosques de sabinas, un paisaje muy verde que personalmente me sorprendió (lo cierto es que lo único que conozco de Los Monegros, es lo que he visto durante las travesías). Hubo además una lamentable coincidencia, pues aún estaban de batida un grupo de cazadores y algunos corredores se toparon con rehalas para el jabalí, momentos de tensión que fueron solucionados sin problemas. Menos lamentable y algo más gracioso fue el momento de tensión vivido en las cercanías del refugio, cuando un numeroso rebaño de ovejas tenía que pensar por delante de la zona en la que estaban atados todos los perros… a las ovejas les costó decidirse (probablemente ellas no alcanzaban a ver las cadenas) y los perros deleitaron a ovejas y personas con unos bonitos aullidos…

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El primero de los participantes tardó poco más de hora y media en llegar hasta el refugio El Jabalí, en lo alto de la Sierra de Alcubierre, y por tanto completar la etapa. Allí los corredores debían pasar la noche al raso, aunque el refugio estuvo abierto durante la tarde y parte de la noche (muy agradable estar frente al fuego intercambiando impresiones). La organización prohibía la utilización del refugio para dormir, exceptuando condiciones climatológicas muy adversas –que no se dieron-, con lo que los participantes y sus perros pasaron la noche al raso con temperaturas que bajaron de los -5º. Por si les vale de consuelo, yo bajé por la noche otra vez al camping y puedo asegurar que tampoco dormí… aunque al menos al día siguiente no amanecí con el saco de dormir o mis perras cubiertas de escarcha…

En la primera etapa, Miguel Ángel Franco y Rubén Pozo fueron los más rápidos (1:28:52 y 1:46:32 respectivamente) en categoría bicicleta 1-3 perros; Luis Mari Elizalde y Joserra Lebrón (2:05:04 y 2:14:09) primeros puestos en categoría cart 3-6 perros, mientras los mejores tiempos para la categoría cart 6-12 perros fueron para Jeremías Esparza y Jorge Ibáñez (1:44:56 y 2:10:14).

La segunda etapa, que salía de buena mañana desde el refugio El Jabalí, tenía veinticuatro kilómetros y un desnivel de bajada considerable, y volvía hasta Alcubierre entre bosques con subidas importantes tanto por pistas como por estrechas sendas con firme pedregoso. En esta etapa estuve en un control a mitad recorrido, justo después de una subida en la que fueron muchos los participantes que tenían que bajarse de las bicicletas/triciclos/carros. Miguel Ángel Franco y Rubén Pozo repetían siendo los más rápidos en su categoría (1:13:39 y 1:33:16); Luis Mari Elizalde y Joserra Lebrón también (1:42:21 y 1:47:21) en cart 3-6 perros; en cart 6-12 perros el mejor tiempo era para Jorge Andrés (1:39:49) y Jeremías Esparza (1:45:34).

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Después de la segunda etapa, poco tiempo para descansar tenían los mushers porque esa misma tarde salía la tercera etapa (nocturna), de veintiséis kilómetros. El cansancio de las dos etapas anteriores se empezaba a notar y hubo algunos mushers que prefirieron retirar algunos perros de sus equipos o directamente no correr esta etapa. En categoría bicicleta 1-3 perros, Miguel Ángel Franco volvió a ser el primero en completarla (1:27:53), seguido de Rubén Pozo (1:50:14). En categoría cart 3-6 perros, Joserra Lebrón recorría los veintiséis en 2:05:25 seguido de Luis Mari Elizalde con 2:11:04. En categoría 6-12 perros, Jeremías Esparza acababa en sólo 1:50:59, seguido del aragonés Jorge Andrés (2:02:36), al que esperamos ver pronto por aquí arriba, en la línea de salida de la Finnmarksløpet.

El domingo acababa la cosa con una etapa de veintiocho kilómetros y temperaturas bajo cero, perfectas para los perretes (no para mí, que no volveré a olvidarme la ropa en casa). El recorrido no tenía ninguna dificultad técnica ni desniveles importantes, y el paisaje de los campos de labor totalmente helados era especialmente bonito. Durante esta etapa, Miguel Ángel Franco volvió a liderar en la categoría bicicleta 1-3 perros (1:33:00) seguido de Rubén Pozo (1:50:36); Luis Mari Elizalde y Joserra Lebrón (2:24:14 y 2:25:11 respectivamente) lideraron en categoría cart 3-6 perros, mientras que en 6-12 perros Jeremías Esparza y Jorge Andrés repetían posiciones (1:57:25 y 2:03:10). Después tuvo lugar la entrega de premios, aunque una de las cosas destacables de la Travesía de Los Monegros es que, a pesar de que obviamente haya unos tiempos y unas clasificaciones, el trofeo es el mismo para todos los participantes, sin buscar la rivalidad en la competición. El hecho de que se le llame “travesía” y no “carrera” creo que ya es bastante significativo. Aun así, los tiempos de los dos primeros clasificados de cada categoría fueron, en la general, 5:43:24 para Miguel Ángel Franco y 7:00:38 para Rubén Pozo; 8:22:43 para Luis Mari Elizalde y 8:32:06 para Joserra Lebrón; 7:18:54 para Jeremías Esparza y 8:53:10 para Jorge Andrés.

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Después de la entrega de trofeos “oficial”, el equipo veterinario de la organización preparó unos premios especiales, en clave humorística, para algunos de los perros participantes (a la simpatía, a la fotogenia, banda sonora original por los aullidos…), unos premios especialmente aplaudidos (que yo me perdí por estar liada, para variar, con la conexión a Internet para poder mandar las notas de prensa). Me gusta que se introduzcan este tipo de cosas, creo que favorecen positivamente el buenrollismo más allá de la simple confraternización, como ya ocurrió el año pasado cuando en Peñalba se hizo un Trivial Mushing, con preguntas y pruebas relacionadas con el mundo del mushing y la comarca de Los Monegros. Después, en la comida para despedirnos, la amiga Noemí y yo decidimos no volver a sentarnos juntas, y es que somos de lágrima fácil… se acaba Monegros y parece que se acabe el mundo y que no nos fuéramos a ver más… En fin, por suerte este año no tuve tiempo para la depresión post-Monegros, pues tres días después ya tenía un pie aquí arriba.

*Las fotos han sido usurpadas a Isis Machín y Jaume Miró. Ahora sólo queda… ¡esperar a la próxima edición, la vigésimo tercera ya!

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