Adopta un perro de trineo

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Dober, poco después de ser adoptada.

Es el segundo año que llegadas estas fechas tengo algo que celebrar, y es que hace ya dos años desde que llegó a mi vida y la de los que me rodean esta cosita, cosota, después de cuatro años dando tumbos. Dober -así se llamaba y decidimos no cambiarle el nombre para no liarla aún más- llegó junto a otro perro (presumiblemente su hijo) en unas condiciones deplorables a la perrera de Etxauri, en Navarra. El caso no pasó desapercibido ni por el estado en que llegaron los perros ni porque tenían su origen en el deporte del mushing. Tras elucubraciones, suposiciones, confusiones y un interesante debate que no llevó a conclusiones claras acerca de las condiciones de vida de los perros de deporte, nada más trascendió. El perro que acompañaba a Dober fue acogido y adoptado; un amigo recogió a Dober en Navarra y luego yo la recogí, me ofrecí a acogerla hasta que se le encontrara una casa y a los pocos días de tener a este saco de huesos cariñoso y mimoso conmigo… se me hizo imposible imaginar que pudiera vivir en algún lugar que no fuera conmigo. Así que se quedó.

Cuando explicas a la gente que Dober es un perro de trineo y la ven, algo no les cuadra. La mayoría espera encontrar un nórdico al uso, de tupido pelaje, cola enroscada, ojos azules y orejas puntiagudas. En realidad, los nórdicos son la excepción, especialmente en categorías como el sprint, y en según qué tipo de carreras, el perro más visto es el de morfología como la de Dober. Dober es una perra hecha para correr, fruto de años de cruces que han dado lugar a perros que, como ella, reúnen las características físicas ideales para alcanzar gran velocidad en trayectos cortos, hija de padres del musher Rudi Ropertz y blablabla. En realidad, poco o nada me importa y me importaban sus orígenes, pero su trayectoria posterior hasta acabar durmiendo a los pies de mi cama es lo que no debería permitirse: algo que sigue ocurriendo y que mancha el nombre de un deporte que desde sus orígenes ha estado lleno de luces y sombras.

La transparencia y las buenas prácticas imperan en la actualidad, pero a pesar de eso siguen sacrificándose y abandonándose perros de trineo, en Europa y al otro lado del charco. Centenares, miles de perros son criados cada año para formar parte de equipos de mushing pero no todos los perros de cada una de esas camadas será un gran atleta. ¿Qué pasa entonces con quienes no cumplen los estándares exigidos? Algunos pasan a engrosar las filas de equipos menores, de gente que empieza y no exige para sí un perro de alto rendimiento. Otros se quedan en sus kennels de origen dedicados a actividades menos pretenciosas, se anuncian aquí y allá a la venta o regalados a la búsqueda de otro hogar. Otros directamente son sacrificados. En los noventa, el musher Frank Winkler, que llegó a correr la Iditarod, fue acusado de haberse cargado a catorce cachorros, algunos de un tiro en la cabeza y otros a hachazos. Dijo que no tenía dinero para mantenerlos a todos o para pagar la eutanasia en un veterinario. Winkler tuvo la mala suerte de aparecer en las noticias, cuando en realidad lo que hizo era aún una práctica habitual. Fuera del ámbito de la competición, en el sector turístico y mucho más reciente, quizá les resulte familiar el caso de una empresa dedicada a dar paseos en trineo en una estación de esquí canadiense. En 2010, con motivo de los Juegos Olímpicos de Invierno en Vancouver y el correspondiente flujo de turistas, la empresa se plantó con un montón de perros… que en cuanto los turistas desaparecieron, ya no les hicieron falta. De no ser por la denuncia del trabajador que se encargó de pegarles un tiro o rebanarles el pescuezo a cerca de cien perros, nada se hubiera sabido. Al chico le pesó en la conciencia el asunto y a falta de poder dormir por las noches, exigió una compensación económica y así el caso salió a la luz.

Me gustaría incidir en que casos de la magnitud de éste son, en la actualidad, excepcionales. A menor escala… por desgracia son más comunes de lo que a muchos nos gustaría. En el norte de Europa, muchos mushers y kennels turísticos  intentan buscarles hogar a los perros que por edad o por lesiones ya no pueden correr, y en caso de no encontrarlo, siguen manteniéndolos en perfectas condiciones hasta que llega su hora. Pocas cosas me alegran más que ver a los perros de mushers que admiro -quizá ese es uno de mis motivos para admirarlos- llegar a los doce, trece, catorce o quince años con ellos. O ver que perros a los que la naturaleza no dotó de la perfección que se esperaba, siguen en sus kennels aunque no formen parte de un equipo titular. Esa es mi manera de entender esto: si a la hora de tener uno o doscientos perros no tienes claro que muy probablemente te acompañarán los próximos diez-quince años, es mejor que te compres una moto o dedicarte a alquilarles bicicletas a los turistas.

En España no hay ninguna organización específica para la adopción de perros de trineo en general. Lo más parecido  es Nórdicos en adopción, centrados en la adopción de perros de razas nórdicas. En Canadá y Alaska, con el problema mucho más acentuado que aquí, hay varias organizaciones dedicadas a buscarles casa a esos perros deshecho de kennels. También es frecuente la adopción directamente desde el propio kennel. En Noruega, Finlandia o Suecia, esa es también la práctica habitual: desde el propio kennel, turístico o dedicado a la competición, cuando un perro deja de ser útil, se pone en adopción a través de anuncios en redes sociales, por ejemplo. Algunos kennels de grandes dimensiones cuentan con programas de apadrinamiento para sus perros jubilados, conscientes de que es imposible encontrarles a todos un nuevo hogar.

Pocos ratos tan gratificantes para mí como los que después de un duro día en la Laponia finlandesa me acercaba en mi kennel a ver a los jubilados: Ultima Thule (que murió el año pasado), Drago, Onix… después de toda la vida tirando de un trineo y con más de quince años al lomo, seguían volviéndose locos cuando veían los arneses. Sacarlos simplemente a pasear alrededor del kennel seguía siendo un suplicio por la fuerza con la que tiraban. Pero esto, hoy, iba por Dober y por los que no llegan a tener su suerte. Por los que van a correr y correr y correr y a quienes nadie dirá buenas noches y les rascará la tripa antes de ir a dormir.

Dober, en la actualidad

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2 pensamientos en “Adopta un perro de trineo

  1. me encanta lo que has escrito pero no me gusta nada de nada el titulo!!!
    estás escribiendo un montón y mola! 😀 entrar aquí y tener cuatro cositas apra leeer es muy guay!!! un abrazo ((será que llega el invierno¿?)

  2. EL PROBLEM HUMANITARIO ES EL HOMBRE EL QUE ENJENDRA SIN JUICIO, Y EL UNICO EN EL PLANETA QUE SOBRA PORQUE LO DEVASTA Y LO PUDRE Y ENCIMA HACE UTILIDAD DE LOS ANIMALES SIN CONTROL POR DINERO CON UN GRAN SUFRIMIENTO LOS HACE ENGENDRAR Y MATAR DE LA MANERA MAS VIL, CUANDO ES EL PROPIO SER HUMANO QUE TIENE UN PROBLEMA EN LA HUMANIDAD, PORQUE HAY TANTA GENTE QUE TIENE MUCHOS MAS HIJOS DE LOS QUE NO LES PUEDE DAR NADA? MAS TARDE EST0S SIN ESCRUPULOS SE BUSCARAN LA VIDA HACIENDO SUFRIR HA OTROS SERES VIVOS PORQUE ELLOS HAN SIDO ENGENDRADOS NO POR AMOR, SOLO PORQUE SI…

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