Turismo responsable con perros de trineo

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En el post Mamá quiero ser conductor…de trineo, hablé sin profundizar demasiado acerca de cómo elegir un lugar en el que trabajar con perros de trineo, en base al bienestar de perros y trabajadores. ¿Qué ocurre cuando lo que queremos es ir de vacaciones con perros de trineo? ¿En qué debemos fijarnos para asegurarnos no sólo unas vacaciones sin incidentes, sino también que la empresa que hemos elegido cumple las exigencias que nuestra conciencia dicta en cuanto a bienestar animal? Es de suponer que de un lugar que no trata a sus perros con un mínimo de respeto, difícilmente tratará con un mínimo de respeto a las personas, y viceversa, con lo que algunos de los datos aportados en aquel post son también útiles para este, a la hora de hablar de perros. ¿Qué preguntas deberías hacer para asegurarte de que la empresa que contratas no va rebanando pescuezos a los animales que ya no le sirven, alimenta correctamente a sus trabajadores de cuatro patas de acuerdo a las necesidades de estos y además les da un lugar donde pasar cómodamente los cuarenta grados bajo cero que te pueden cascar allá arriba en invierno? Unas cuantas fotos no valen, las fotos son siempre bonitas, los perros siempre están contentos en las fotos, los platos de los perros siempre están llenos en las fotos… y además siempre hay auroras boreales y sol. La realidad suele ser un poco menos agradable.

Si quieres pasar tus próximas vacaciones con máximas de veinte grados bajo cero, vestido como un muñeco Michelín y calzado con botas Sorel viendo pasar deprisa los árboles a tu lado mientras un tiro de perros te conduce hasta la siguiente cabaña… perfecto, unas vacaciones así son la hostia, pero también pueden ser un infierno y no sólo para ti. ¿Sabes qué hay detrás de el hecho de que tirando de tu trineo tengas a cinco perros más o menos sanos, ni jóvenes ni viejos, haciendo eso que hacen contigo día tras día durante toda la temporada? ¿Conoces el destino final de esos perros, nacidos únicamente para servir al turista? Puede que contrates el viaje directamente a quien te llevará a hacerlo o que lo hagas a través de un hotel, agencia de viajes convencional, o qué sé yo, y que hasta el último momento no sepas qué empresa es la que conducirá la actividad. En este último caso, pregúntalo; es importante que lo conozcas de antemano para poder llevar a cabo algunas comprobaciones previas al viaje:

– La edad de los perros. ¿Hay perros viejos e inactivos en la empresa que vas a contratar? Lamentablemente, en un altísimo porcentaje de kennels turísticos, los perros son sacrificados en el momento en que, bien por edad o bien por alguna lesión que les impide trabajar, ya no son útiles. Hay excepciones, claro, kennels que buscan casas de adopción para sus jubilados, que mantienen a algunos de ellos… pero mantener a todos sus jubilados es, obviamente, un enorme gasto. De los que no se cargan a ningún perro, hay más bien pocos. Muy pocos. Desde hace unos años, conscientes de lo poco recomendable que resulta, por cuestiones de márketing, reconocer a tus clientes que esos perros que les llevan serán un día sacrificados, muchos kennels mantienen a algunos perros viejos, de manera testimonial. Así pueden decirles a sus turistas lo bien que tratan a sus perros. Es fácil, a poco espabilado que sea uno, darse cuenta de si los números cuadran o no. Todos estos kennels tienen programas de cría que incluyen varias camadas al año (más otras tantas accidentales), que les permiten constantemente mantener a la plantilla perruna de la empresa en una franja de edad idónea para el menester que desempeñan. Echa cuentas. Los kennels no necesitan, legalmente, de un veterinario para eutanasiar a los perros: es legal que los maten de un tiro siempre y cuando esté demostrado que son capaces de hacerlo sin causarle sufrimiento al animal. Echa ahora otras cuentas: ¿cuál es el precio de la eutanasia de un animal de entre 20 y 30 kilos en un veterinario… y cuánto vale una bala? Está claro cuál es la opción más elegida.

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El número y la antigüedad de los trabajadores. ¿Cuál es el número de trabajadores en invierno y en verano? ¿Son todos los trabajadores nuevos en el lugar, es su primera temporada? Es difícil establecer una proporción exacta número de trabajadores-número de perros. Las variables son muchísimas: puede ser que el trabajador esté única y exclusivamente dedicado a los perros, puede que además tenga otras tareas; la disposición del kennel puede hacer que uno necesite más o menos tiempo para hacer cosas como limpiar caquitas o dar de comer… una proporción que veo correcta desde la experiencia es la de 1 persona por cada 40 perros, con esa persona dedicada a atención a los clientes (guía), alimentación de los perros, limpieza del kennel y tareas de mantenimiento (reparar casetas, vallas, etcétera). Y en temporada alta, la cosa queda bastante justa. Normalmente durante el invierno, lo habitual es que baje esta proporción, unas dos personas por cada cuarenta perros, teniendo en cuenta que la mayor parte del tiempo de trabajo consiste en guiar y tratar con los turistas y que al final lo que menos tiempo te lleva es limpiar, dar de comer, revisar patas y estado de los perros en general… Es normal que en verano el número de trabajadores se reduzca, pero lo que no garantiza de ninguna manera una buena atención de los perros es que en temporada baja (verano), haya kennels de más de 500 perros con sólo tres o cuatro personas atendiéndolos. Por otro lado, aunque hay gente para todo, a nadie con un mínimo de compasión le gusta trabajar con perros en malas condiciones o en lugares en los que sabes que todo acaba de un escopetazo. Si apenas hay trabajadores que lleven años en la empresa, si todos son nuevos cada temporada… mal asunto. Es cierto que muchas de las vacantes en estos sitios se cubren con gente que sólo pretende vivir una experiencia durante unos meses, trabaja gratis y no piensa en dedicarse a esto nunca más. Pero que gente que tiene esto como trabajo principal temporada tras temporada no quiera volver a un kennel… da que pensar. Da que pensar mal.

– El cuidado de los perros y  el del lugar en el que viven. La alimentación de los perros debe ser la adecuada para sus necesidades. Como probablemente no puedas reconocer a primera vista la calidad del pienso o la carne con la que son alimentados, fíjate en el estado del pelaje de los perros, en su forma en general. Un perro de trineo no puede estar gordo pero tampoco excesivamente delgado, aunque en según qué tipo de perros -y si no estamos acostumbrados a tratar con ellos- es fácil confundir ese estado óptimo con delgadez excesiva. Con perros entre los que puede haber necesidades distintas aún haciendo un esfuerzo similar  (no es extraño que la franja de peso de perros para este tipo de actividad se mueva entre los veintialgo y los treintayalgo kilos, diez o más kilos de diferencia), no es posible que las raciones de comida sean iguales para todos. Un buen kennel controlará durante toda la temporada el peso de sus perros y adaptará la dieta a sus necesidades de manera individualizada.

En el aspecto veterinario, hay kennels con decenas de perros que no cuentan ni con un auxiliar veterinario, otros sí lo tienen, otros tienen veterinario incluso… y la mayoría, tengan veterinario en la plantilla o no, están lejos lejísimos de la consulta veterinaria más cercana.  Hay lugares que guardan un detallado historial de sus animales, y otros que no se toman la molestia ni de vacunar más allá de lo estrictamente necesario (a veces ni eso). Si hay kennels que consideran que el gasto en vacunas es una pérdida de tiempo, puedes imaginar cuál es su planteamiento a la hora de haber de invertir en un tratamiento más o menos costoso en algún animal, bien por accidente, por alguna lesión, o por enfermedad. Los controles veterinarios por parte de las autoridades son, en Escandinavia en general, bastante escasos. Una visita o dos anuales, con unas normas a cumplir que no garantizan prácticamente nada.Los mínimos exigidos no sólo en el aspecto veterinario sino en cuanto al lugar en el que viven son… realmente mínimos. En Finlandia, por ejemplo, hay algunas normas en cuanto a las medidas de la cadena a la que los perros se atan, o la obligatoriedad de que el lugar en el que duermen los perros esté correctamente aislado del suelo, pero a la hora de las inspecciones apenas tiene consecuencias que entre el culo del perro y la nieve en días de -40ºC  haya una finísima tabla de madera o que la cadena se pase de corta o de larga (algo igualmente o más peligroso). En la inspección anual, el veterinario dirá a la empresa que esto, aquello o lo de más allá no está correcto y que de cara a la próxima inspección deberían cambiarlo. Y eso es todo. Así que, aunque parezca increíble dado el enorme número de kennels turísticos en el norte de Suecia-Noruega-Finlandia, apenas hay por parte de las autoridades unas directrices que garanticen el bienestar de los perros, dependiendo esto de la conciencia de cada propietario.

La discusión estaca/cadena o pequeños cercados es habitual y por mi parte no tengo una postura clara acerca de qué es mejor para los perros (tengo claro qué es lo que prefiero, pero no sé hasta qué punto es mejor, creo que esta discusión resulta interesante para un próximo post). Sea como sea, para mí es imprescindible que un kennel reúna las siguientes condiciones:

  • casetas que garanticen adecuada protección contra el frío, la nieve y la lluvia. Que durante carreras o excursiones de varios días los perros duerman enroscados en la nieve sobre apenas un poco de paja no quiere decir que deban soportar esas condiciones permanentemente. En el kennel deben tener casetas elevadas, bien aisladas del suelo y que permanezcan secas por dentro.
  • una zona en la que poder correr libremente. Una zona vallada en la que los perros puedan correr en sus momentos de descanso permite observarlos mejor, apreciar posibles lesiones que en caliente mientras iban en el tiro han pasado desapercibidas, aprender acerca de las relaciones entre ellos, además de resultar enormemente gratificante cuando hablamos de una manada equilibrada. Pon a correr y a jugar a treinta perros juntos; si la sangre no llega al río podrías pasarte horas observándolos disfrutar.
  • limpieza de excrementos. Mal vamos si alrededor del lugar en el que viven los perros los excrementos se acumulan durante más de un día. Los excrementos deben recogerse, como mínimo, dos veces al día. En un recinto de cachorros, muchas más.
  • lugar para almacenaje de comida. con agua corriente aunque sea invierno y congeladores para conservar correctamente carne/pescado fresco.

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Camadas. Cualquier kennel turístico necesita constantemente sangre nueva. Hay camadas programadas todos los años. En función del número total de perros en que un kennel se mantiene, dependerá la programación anual de esas camadas. Un kennel con un correcto control de natalidad no tendrá más camadas de las programadas y cuidará la elección de los ejemplares que criarán. La falta de control de las hembras en celo, el no esterilizar a machos de los que no se quiere descendencia, lleva a camadas accidentales que la mayoría de las veces acaban en un gran número de cachorros sacrificados. Los perros no entienden de relaciones familiares, así que padres montando a hijas u cualquier otra combinación posible son habituales en kennels que no llevan un adecuado control de la natalidad. Además, es muy probable que, si el embarazo ha sido accidental, nadie sepa que una perra está embarazada hasta que sea evidentísimo, con lo que una alimentación adecuada para ella no habrá sido posible. Quizá tampoco sea posible darle un lugar adecuado en el que parir y tenga que hacerlo en unas condiciones especialmente duras.

¿Qué ocurre en España? 

El año pasado, una carta aparecida en el periódico AVUI denunciaba la situación de los perros de una empresa dedicada a dar paseos en la estación de esquí de Grandvalira. Varias organizaciones de defensa animal clamaron al cielo por aquello, Grandvalira tuvo que emitir algunos comunicados aclarando que los perros estaban bien, se habló del tema en algunos foros en ocasiones para defender a la empresa que ofrecía la actividad y en otras para todo lo contrario… al final el asunto quedó en nada. Está claro que no pueden verterse acusaciones sin más sobre nadie, pero sin una legislación ni en España ni en Andorra que regule esta actividad, y viendo cómo suelen hacerse las cosas por aquí, cuesta conceder el beneficio de la duda al mínimo indicio de que algo no se está haciendo como debería hacerse.

Los mismos puntos que anteriormente he considerado importantes a la hora de valorar un kennel turístico en Escandinavia, servirían aquí también, si piensas en contratar una excursión en trineo sin necesidad de largarte por encima del Círculo Polar Ártico.

Legislación a imitar

SLED DOG CODE OF PRACTICE. A raíz de la horrorosa matanza de perros de una empresa dedicada a los paseos de trineo en Whistler (tras los Juegos Olímpicos de Invierno de Vancouver en 2010), casi dos años después entró en vigor el SLED DOG CODE OF PRACTICE, que regula el sector de las empresas de los perros de trineo en British Columbia. Salud, nutrición, eutanasia, transporte, vivienda, socialización… todo es tenido en cuenta para asegurar el bienestar de los perros de trabajo, una legislación que el resto de Canadá, Alaska y cualquier estado europeo en el que haya empresas de este tipo, deberían imitar.

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