Cinco películas para entender Laponia

Lapland Odyssey

Hace pocos años escribía con asiduidad sobre Laponia en el blog que precedió a este. Laponia era eso, titulaba cada una de aquellas entradas en las que narraba aventuras y desventuras (más esto último) de mis días y noches allá arriba. Leyéndolo ahora, me doy cuenta de cómo con el tiempo fue cambiando la idea que tenía de Laponia antes de vivir allí, cómo de diferente acabó siendo la realidad. Ni mejor ni peor, pero muy diferente a lo que imaginaba antes de llegar. Para el turista que sólo pasa una semana visitando a Papá Noel, comprando cuchillacos y pieles de reno para el salón, paseando acurrucado en un trineo tirado por perros o renos, dando trompicones en una moto de nieve, comiendo makkara asada en una hoguera y durmiendo en bonitas cabañitas de madera, hay una realidad que pasa desapercibida. Aquí tienes cinco películas para descubrir ese otro lado de Laponia.

 

– Reindeerspotting

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Quizá la más dura de las cinco de esta lista. Rovaniemi, la capital de la Navidad, el hogar de Santa Claus, las luces… ¿y qué más? Jóvenes desesperados que ni estudian ni trabajan, robando coches y supermercados para pagarse la adicción al Subutex (usado para el tratamiento de la adicción a la heroína); el sueño de escapar de esa vida -de Rovaniemi en general- y la imposibilidad de hacerlo. Joonas Neuvonen grabó a sus amigos con una cámara doméstica y esas imágenes son las que luego se convirtieron en el documental. Neuvonen pone especial énfasis en el más joven de todos, Jani, con el que emprende un disparatado viaje por Europa y Marruecos después de que éste robara un supermercado. No hay ficción en Reindeerspotting. En la actualidad, Jani Raappana está muerto (se fue a Camboya tras el estreno de la película y no tardaron en encontrarlo ahorcado: tenía veinte años) y Joonas Neuvonen, el director, está en la cárcel por tráfico de drogas.

 

– Miesten Vuoro

Hombres finlandeses en saunas, de eso va Miesten Vuoro y no exactamente de Laponia. ¿Por qué la incluyo aquí? Porque aparecen hombres que viven en Laponia y se da el caso de que llegaron a Laponia desesperados al descubrir que ya no les quedaba nada más. Hombres que se quedan buscando oro cerca de Ivalo porque ya no tienen ningún motivo por el que volver al lugar del que se fueron. Íntima, real, preciosa. No importa cuántas veces la haya visto, hay un montón de escenas que continúan poniéndome la piel de gallina.

 

– La rebelión de Kautokeino

Una de las cosas que más me sorprendieron cuando fui conociendo Laponia fue la relación de finlandeses/suecos/noruegos con los samis. Ilusa de mí, pensaba que unos y otros convivían a la perfección: los primeros, encantados de tener en sus países a los últimos indígenas de Europa; los segundos, encantados de recibir el apoyo de los países en los que viven para la conservación de su idioma y su estilo de vida. Pues bien, esto no es así. Hay honrosas excepciones, pero la opinión imperante en la sociedad escandinava es la de que los samis son un lastre que les toca mantener, que son unos vagos que no trabajan y se creen dueños de la tierra y que, además, son unos borrachos. Gitanos borrachos me dijo con desprecio un buen amigo noruego de Tromsø cuando hablábamos del tema. ¿De qué barros vienen estos lodos? Esta película da para hacerse una idea; cuenta la revuelta que tuvo lugar en Kautokeino en 1852… y no contaré más. Véanla. Y la música de Mari Boine es… sin palabras.

 

– Lapland Odyssey

 Mi favorita. Por sincera, por desternillante, porque sólo los finlandeses -más los finlandeses del norte- son capaces de reírse así de sus desgracias. Si Arto Paasilinna fuera ahora joven, habría escrito algo así. Treintañeros sin oficio ni beneficio viviendo al norte del norte sin más quehacer que tomar cervezas, el turismo de invierno,los rusos millonarios, el suicidio… y tres colegas en un disparatado viaje hasta Rovaniemi para comprar una digibox a la novia de uno de ellos que amenaza con dejarlo. Especial para mí, además, porque justo fue rodada en el lugar donde vivíamos, y estrenada cuando estábamos allí,* una cosa que no era la primera vez que me pasaba con una película de Dome Karukoski. No se me van a olvidar las risas que nos echamos viéndola por primera vez, el mismo día en que la pusieron a la venta en el supermercado de Äkäslompolo… que si mira la casa de este (una casona enorme de uno de los pocos nativos de Äkäslompolo que ha prosperado en la vida), que si esto es ahí al lado de la pizzeria

 

*La película anterior de Dome Karukoski, el director, Kielletty hedelmä, se estrenó en Finlandia cuando yo estaba viviendo en la zona del país en la que viven más adeptos a la secta de los laestadianos (de ellos se habla en Kielletty hedelmä).

 

– Sami daughter yoik

Volvemos al asunto de los samis, esta vez desde la actualidad. Liselotte Wajstedt nació en Kiruna, en la Laponia sueca, pero vivió siempre lejos de sus orígenes samis. No conoce su idioma, ni su forma de vida. El viaje de Liselotte no es sólo físico, es también interior, hacia sus raíces, hacia el rechazo de quienes debían ser los suyos pero no la consideran como tal después de toda la vida fuera.

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Un pensamiento en “Cinco películas para entender Laponia

  1. No es de tan al Norte, y no me ha hecho entender a los suecos, pero justo hoy he visto “El abuelo que saltó por la ventana y se largó” y me ha hecho pasar un buen rato

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