Magerøya

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Hace ya más de dos semanas que llegué aquí, al paralelo 71, una vez más a cuidar al perro Lonchas. No son unas malas vacaciones, la verdad, estas de estar aquí sin más obligación que la de estar a disposición del peludo las 24 horas del día. Si el invierno se nos hizo algo tedioso, en esta ocasión todo está resultando muy muy muy agradable, tanto para Lonchas como para mí. Al hecho de conocernos ya y saber cada uno qué piensa el otro en todo momento, se unen un clima más benévolo, la disposición de vehículo y un montón de horas de luz para disfrutar de la isla.  Sigue leyendo